Ontinyent
El origen de la Villa, está documentado desde el S. XI, en tiempos
de los árabes, ya que constituía una etapa importante
del camino de Murcia a Valencia. Cuando fue conquistada por los cristianos
en 1244, su término municipal era muy amplio, ya que comprendía
Cabdet (hasta 1446), Agullent (hasta 1585), así como la partida
de los "Alforins", concedida por Jaime I (1256) y convertida
en municipio en 1927. Su carácter fronterizo fue determinante
para que Jaime I, la nombrara Vila Real con voto en las cortes del antiguo
reino de Valencia.
El barrio medieval de Ontinyent sufrió importantes reformas
urbanísticas, entre otros factores por la devastadora destrucción
que produjo un terremoto en 1258, el cual obligó a reconstruir
las murallas y las casas. A inicios del S. XV Ontinyent era una villa
muy poblada, su espectacular situación sobre una loma (359m sobre
el nivel del mar), en contraposición con sus alrededores, no
deja dudas de su delimitación y función defensiva.
Está rodeado por el río Clariano al noroeste, donde la
antigua muralla sirve de muro de contención, mientras que por
el sur era cerrado por el barranco de “Almaig”, cubierto
posteriormente para facilitar la extensión de la ciudad por la
parte del arrabal.
Hasta el siglo XVI-XVII no se inicia el proceso de traslado extramuros
de la villa, proceso que se consolidará ya en el S, XVIII, sobretodo
por los alrededores de San Miguel y la Calle Mayor. Hoy el casco antiguo
es una sucesión de casas apiñadas en calles sobre grandes
desniveles y por eso empinadas, coro-nado por el núcleo amurallado,
la Vila. Estrechas calles con las casas encaladas y tejados grises,
pequeñas plazoletas, casas nobiliarias, callejones sin salida,
rincones entrañables, quietud y tranquilidad…
El
barrio de la vila, declarado conjunto histórico-artístico
en 1974, conserva uno de los conjuntos medievales más representativos
de las tierras Valencianas y merece ser visitado de forma tranquila
para poder descubrir sus encantos y sus edificios, tanto civiles como
religiosos, de gran interés.
Empezaremos la visita a través del Portal de San Roque, primera
puerta cristiana abierta en 1256. En esta plaza se celebraba el mercado
en la época medieval, era una especie de zoco o mercado moruno.
Podemos destacar una casa (llamada Casa de la Pala) con un escudo nobiliario
que contiene el toro de los Borja y el magnífico Palacio de la
Villa o de la Duquessa de Almodóvar (S. XIII – XIX), hoy
en proceso de restauración. Probable-mente fue edificado en época
de invasiones almohades (S. XI-XII), rehabilitado en estilo gótico
Valenciano por Jaime II, que lo convirtió en residencia real.
Iglesia de Santa Maria (S. XIV-XVI, declarada monumento histórico-nacional,
en 1974). En 1258 un terremoto, aceleró la desaparición
del viejo edificio, situado en el mismo emplazamiento, donde ya se había
eregido la mezquita, proyectándose de esta forma, una nueva iglesia
según los cánones del S. XIV-XV, en estilo gótico
Valenciano. Posteriormente ha sido objeto de diferentes transformaciones
hasta presentar su aspecto actual. La puerta de la Capilla, de estilo
neoclásico, la puerta principal (1530) de estilo plateresco,
la puerta con la escultura del Buen Pastor (S. XV), la imagen de la
Virgen María (S. XV) en la clave de la bóveda, la gran
pila bautismal (S. XVII).
La primitiva pila gótica, el retablo de la Anunciación
(S. XV) de estilo flamenco, el retablo de José Segrelles para
sustituir el antiguo retablo renacentista desaparecido en la guerra
civil y algunas esculturas de Mariano Benlliure son las obras más
destacadas que alberga su interior.
El campanario de Santa María se empezó a construir en
1689 y es todo un referente simbólico e identificador de la ciudad.
Con más de 71 m, es la más elevada de las torres Valencianas.
Conserva la campana más antigua de toda la Vall d’Albaida,
la “Rauxa i Foc” (1563), vale la pena realizar la visita
los domingos después de misa doce, con la “colla de campaners”
para ver desde su cima, una magnífica panorámica de la
comarca y de la Sierra Mariola.
El carrer Sant Pere és típic pels seus atzucacs o carrerons
sense eixida, com és l’anomenat "carreró de
la paella". El carrer Cordellat, on hi havia la seu de l'antic
gremi de cordellers o artesans de l'espart. La Plaça de Sant
Pere, el carrer Trinitat que responia al nom de carrer de la Barbacana
i posteriorment, en el llenguatge popular obtingué la consideració
de carrer Major, el més important de la Vila. En este carrer
es troba la porta principal de la Casa de Cultura (S.XVIII) i el taller
de fusteria de Barberà, edificis protegits des que es va declarar
el barri Conjunt Històric Nacional en 1974.
La Calle Muralla, por encontrarse en el recinto amurallado, también
conocida como calle de “Arbellons” por ser recorrida por
una alcantarilla que recogía la lluvia y la lanzaba por un agujero
de la muralla al río.
La Calle Callarís, de configuración estrecha y empinada.
Se trata de una de las calles medievales más típicas del
conjunto y se cree que es aquí donde residía la comunidad
judía de Ontinyent. Recientemente se ha descubierto un horno
medieval, actualmente en proceso de restauración en el cruce
entre las calles cordellat-trinitat. En la calle Mirador se encuentra
el Hospital de Beneficencia y el antiguo lavadero.
Esta calle se denomina así, ya que desde este lugar se podía
ver la Vall d’Albaida y el horizonte y se accedía aquí
a través de la principal puerta de la villa, precisamente llamada,
del Mirador. El Arco del Ángel Custodio, la calle “Roses”
o “Hams”, llamada así por que era el lugar de paso
para quienes practicaban la pesca. Esta calle es paralela a una parte
de la antigua muralla, por lo que se piensa que era una especie de ronda
exterior.
Abandonamos el recinto de la villa y nos dirigimos hacia la Plaza Mayor,
ágora y escenario de todos los acontecimientos sociales, políticos
y religiosos, razón por la cual se concentran los edificios históricos
más relevantes. Su configuración primitiva no difería
mucho de la actual, exceptuando la desaparición de los pórticos
que rodeaban casi toda la plaza. Hoy todavía se conservan algunos
restos de éstos pórticos a la izquierda del actual ayuntamiento
y de las decoraciones renacentistas (S. XVI) realizadas en yeso.
La
Casa de la Villa, se mandó construir hacia mediados del S. XVI,
enfrente de la antigua muralla para alojar la institución municipal
llamada consejo. A finales del S. XVI se le agregó la llamada
“Llotgeta del Mostassaf”, cargo instituido por Jaime I para
inspeccionar la venta de mercancías, la vigilancia de las calles....
La fachada está ornamentada con columnas de orden jónico
y figuras alegóricas. En el S. XVIII se produjo una importante
reforma hasta dotarle su aspecto actual.
Enfrente encontramos el Palacio del Conde de Torrefiel (S. XV-XVIII),
sede actual del ayuntamiento. Fue la antigua mansión de los marqueses
de Colomer. Mantiene su estructura gótica, resaltando la escalera
ornamental de piedra tallada que conduce hasta la planta noble, donde
hay una hermosa puerta de piedra picada gótica (principios S.
XVI) con el escudo heráldico de sus señores.
El actual Museo Arqueológico de Ontinyent y de la Vall d’Albaida
(Maova), está construido sobre el antiguo almudín (S.
XVII-XIX) y los Antiguos Juzgados.
El convento de las Monjas Carmelitas ( S.XVI), la Plaza de “Baix
o Nova”, el museo festero de moros y cristianos, el puente viejo
(S. XVI) y un paseo por la Calle Mayor, donde se concentran casas nobiliarias
e iglesias construidas desde el S. XVI hasta el XIX, son una buena forma
de terminar esta visita a Ontinyent.